Estudios recientes estiman que en América Latina la tasa de abortos inducidos fluctúa entre 21 y 55 por 100 nacidos vivos, así como que la tasa de fecundidad en adolescentes fluctúa entre 74 y 153 por 1000 mujeres entre 15 y 19 años de edad. Ambos hechos afectan la salud y la vida de miles de mujeres, acarrean graves consecuencias psicológicas y sociales para los grupos familiares y representan un grave problema de salud pública.
En nuestro país, se estima que entre 25 y 40% de los embarazos no son planeados y que uno de cada 5 embarazos se presenta en adolescentes, muchas de las cuales deciden recurrir al aborto.
La anticoncepción de emergencia mediante los métodos contemplados en la Norma Oficial Mexicana permite evitar embarazos no deseados, cuando se ha sido víctima de una violación o no se han usado métodos regulares, constituyendo el último recurso para evitar un aborto provocado.
Dichos métodos prestan especial ayuda a las mujeres que han sido violadas, en cuyo caso adquieren una particular relevancia ética. Si bien es cierto que en las diferentes entidades federativas del país, el marco jurídico permite la interrupción legal del embarazo bajo esa circunstancia, la anticoncepción de emergencia permite prevenir el sufrimiento físico y el dilema moral asociado al aborto. Cabe destacar que el uso de los referidos métodos en caso de violación ha sido inclusive aceptado por algunos sectores de la jerarquía católica como legítima defensa contra las posibles consecuencias de una agresión.
El impacto potencial de la anticoncepción de emergencia sobre las tasas del aborto inducido, puede medirse más fehacientemente en los países donde este último es legal y registrado. Desde la década pasada, se ha documentado una reducción del 10% en los abortos en Finlandia después de la introducción de la anticoncepción de emergencia; una disminución de aproximadamente 51,000 abortos inducidos en Estados Unidos en 2000 y una reducción calculada del 60% de los abortos en China. En Francia, España e Italia las tendencias en la estabilización o inclusive disminución en los abortos inducidos, observadas a principios de esta década, se han vinculado directamente al aumento en el uso de la anticoncepción de emergencia, sobre todo en población adolescente.
Cabe mencionar que el impacto potencial de la anticoncepción de emergencia depende de un conocimiento correcto y generalizado, de una consejería médica amplia y clara sobre las indicaciones y limitaciones del método, junto con un acceso pronto y adecuado al mismo. Un sinnúmero de estudios, en países desarrollados y en desarrollo, en Europa, Asia, África y América Latina, incluyendo México, demuestran que el conocimiento amplio y el acceso real permiten un uso correcto de la anticoncepción de emergencia, no inducen comportamientos irresponsables ni abusos, y en ocasiones representan un verdadero “puente” hacia la anticoncepción regular.
El compromiso de las instituciones y de las personas para reducir el recurso al aborto debe incluir la anticoncepción de emergencia como última opción preventiva.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) , cada año de un total de 200 millones de embarazos que ocurren en el mundo se producen 529.000 muertes maternas , de las cuales el 13 % son por abortos practicados en condiciones de riesgo . Cada año 10.6 millones de niños mueren antes de cumplir 5 años de edad, y 20 millones de niños tienen bajo peso al nacer. Estas situaciones se concentran en las regiones menos desarrolladas del mundo y en las zonas mas pobres y desatendidas de los países. Además, existen severos efectos negativos sobre la salud física y mental de las mujeres y sus hijos cuando los embarazos no deseados se llevan a término, siendo la alta incidencia de maltrato infantil uno de estos efectos. Muchos embarazos no deseados se producen en la adolescencia, con graves consecuencias para la vida de las mujeres jóvenes y sus hijos .
Los embarazos no deseados, los abortos en condiciones de riesgo, Representan un grave problema de salud pública de tal forma que de 211 millones de embarazos que se producen cada año a nivel mundial, 32 millones (15%) terminan en abortos y mortinatos y 46 millones (22%) terminan en Abortos provocados, pese a la gran cantidad de embarazos involuntarios , el numero de mujeres que controlan su fertilidad y fecundidad es mayor, sin embargo el problema todavía no ha sido resuelto a pesar de los anticonceptivos modernos y de la disponibilidad de servicios de planificación . OMS) Unsafe Abortion Ginebra; 2004
Otro problema de Salud Publica grave es la violencia sexual , cuyas consecuencias a corto, mediano y a largo plazo son irreparables ya que ponen en riesgo la vida y la salud de quienes la sufren. El embarazo no deseado el contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH , y el impacto negativo en la salud mental y emocional, son solo algunas de las consecuencias de las agresiones sexuales en la salud de la mujer.
Las adolescentes y niñas son con mayor frecuencia las victimas de distintas formas de coerción y violencia sexual. Se estima que en el mundo , entre 40 y 60% de todos los casos de abuso sexual ocurren en jóvenes menores de 16 años. (IPPAS);2001
La anticoncepción de emergencia (AE) puede contribuir a superar esta situación tan negativa, además de servir para el uso original, que fue prevenir el embarazo después de una violación.
La aceptación de los métodos de regulación de la fertilidad y fecundidad se han convertido en el bienestar familiar y la intención de reducir la pobreza .El concepto de” Paternidad Responsable “ esta ligado a tener el numero de hijos que se pueden querer, cuidar , mantener y educar .
El uso de la anticoncepción cumple con los principios de la bioética ya que sirve al bienestar y la autonomía de las personas; protege el derecho a la vida y a la salud; apoya el derecho de mujeres y hombres a disfrutar de su vida sexual y reproductiva y a decidir sobre la misma desde su derecho de autonomía, así como el derecho de hijos e hijas a nacer siendo deseados.
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