IV. ¿Existen trastornos relacionados con la EP?

Alteraciones neuropsicológicas

A nivel de la esfera mental, la EP causa diversas alteraciones que se considera, forman parte del proceso mismo de la enfermedad; estas alteraciones pueden presentarse bajo la forma de deterioro cognoscitivo y demencia, alteraciones psiquiátricas, trastornos del sueño o una combinación de cualquiera de ellas.

Entre los desórdenes afectivos, la depresión puede alcanzar una frecuencia de hasta un 50% durante la evolución natural de la enfermedad, sin embargo también suele aparecer tempranamente e inclusive puede preceder a la aparición de los síntomas motores.

Si la depresión forma parte de la enfermedad o es un proceso reactivo secundario a las alteraciones motoras, ha sido tema de discusión en diferentes estudios, ya que cualquier enfermedad crónica que incapacite severamente puede producir estados depresivos, como sucede en la artritis reumatoide donde la depresión alcanza el mismo grado de prevalencia. Se ha reportado una relación entre la severidad de la incapacidad motora y cognoscitiva con la incidencia de la depresión. Al parecer los pacientes que inician su enfermedad muy jóvenes, presentan con mayor frecuencia depresión, aunque no hay unanimidad en estos casos.

En términos generales, el género femenino y la edad joven al inicio de la enfermedad, se consideran factores potenciales para desarrollar depresión; así como en los pacientes con predominio de la forma rígido-acinética y severa alteración de la marcha.

Las manifestaciones psiquiátricas pueden ser más incapacitantes que los trastornos motores ligados a los medicamentos o a la enfermedad misma. La ansiedad es una manifestación frecuente después de la depresión, considerando su prevalencia de un 35 a 40%. La ansiedad generalizada es frecuente, sin que se relacione con el grado de incapacidad motora o con el tratamiento con levodopa (medicamento más utilizado). También pueden aparecer alucinaciones y psicosis.

Con frecuencia los pacientes con EP experimentan alteraciones cognoscitivas como parte de la evolución natural de la enfermedad y pueden incluir: lentitud del pensamiento, y la alteración para llevar a cabo ciertas tareas de planeación o secuenciación.


Alteraciones del lenguaje
para llevar a cabo ciertas tareas
de planeación o secuenciación

En la enfermedad de Parkinson las dificultades del lenguaje se relacionan con hipofonia y disartria, en muchos pacientes el hablar se convierte monótono y la modulación disminuye. La voz se hace débil. En algunos casos el habla es incomprensible y entorpece la comunicación de los pacientes con su entorno. Por esto se hace necesaria y útil una terapia dirigida al habla. Hay que realizar ejercicios para mejorar la respiración, la voz y el habla. Un ejercicio diario ayudará al paciente de EP a conservar, un habla comprensible y bien modulada.


Trastornos de la sexualidad

Diversos estudios reportan que las alteraciones sexuales se observan frecuentemente en la EP (60% aproximadamente), siendo la impotencia la característica más reconocida en este padecimiento. Muchos pacientes manifiestan pérdida de interés y dificultades para tener relaciones sexuales. La sexualidad en la EP también tiene que ver con los cambios físicos que acompañan el proceso de la enfermedad: la expresión facial de "cara de máscara", el lenguaje lento y la salivación pueden hacer sentir al paciente poco atractivo. Esta es una barrera importante que hace difícil que se llegue a una fase de excitación en el círculo de la respuesta sexual.

Además del envejecimiento, los pacientes con EP tienen otras razones potenciales para presentar alguna disfunción sexual. Una variedad de cambios mentales, particularmente la depresión que ocurre en la mayoría de los pacientes con EP, el efecto por padecer una enfermedad crónica, los medicamentos antiparkisónicos y los antidepresivos pueden influir también en la presentación de alteraciones sexuales en estos pacientes. La evaluación sistemática de las alteraciones sexuales en las enfermedades crónicas debe ser algo rutinario, para esto debemos comenzar por hacer énfasis, tanto en los pacientes como en los profesionales de la salud, que la sexualidad debe tenerse en cuenta como cualquier otro síntoma, con el fin de hacer una evaluación íntegral de los pacientes, lo que es fundamental para una apropiada detección, prevención y tratamiento.

Alteraciones del sueño

Las alteraciones del sueño son un motivo de queja frecuente de los pacientes. Uno de los principales problemas de los pacientes con EP en etapas moderadas y severas del padecimiento es la interrupción del sueño. Los síntomas principales consisten en dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes con problemas para quedarse dormido nuevamente, incomodidad durante el sueño, pesadillas, movimientos constantes y somnolencia diurna.

El temblor corporal disminuye durante el sueño, sin embargo, no desaparece en su totalidad. Los medicamentos utilizados para el control del padecimiento también explican los síntomas mencionados.
Existe una serie de recomendaciones para mejorar la calidad del sueño en las personas con EP: es importante que el paciente se acueste y se levante a la misma hora todos los días de la semana, con lo cual se logra estabilizar el ciclo sueño-vigilia y darle continuidad al mismo, logrando así disminuir las molestias para conciliar el sueño. Se debe procurar que el lugar en donde duerme sea cómodo, recostarse en la postura que más favorezca el inicio del sueño y permanecer así hasta lograr dormir. Si la casa está ubicada cerca de algún lugar ruidoso, se recomienda utilizar tapones aislantes en los oídos para reducir el ruido que se percibe. Si entra mucha luz en la habitación y ésta le molesta, poner cortinas gruesas u obscuras y facilitar que utilice un antifaz de tela negra para dormir. Estas medidas sencillas ayudarán a dar mayor continuidad a su sueño y ayudarán a disminuir la interrupción del mismo.

Es aconsejable retirar televisión, radio y reloj de su recámara porque son estímulos que interfieren con un sueño adecuado. Además, es pertinente que no cene ni ingiera líquidos en abundancia, si lo hace, tendrá necesidad de levantarse varias veces al baño, interrumpiendo la continuidad de su sueño.

En algunos pacientes, la dificultad para dormir se debe a la depresión y en ocasiones al medicamento utilizado. Un reajuste en la dosis así como la eliminación de la dosis por la noche (si es posible) puede ayudar al paciente a dormir mejor. Por otra parte ciertos pacientes requieren levodopa para dormir porque la falta de medicina les dificulta el movimiento en la cama.

Tomar en cuenta las recomendaciones anteriores logrará que el sueño sea restaurador y las molestias diurnas disminuyan.

Problemas de Nutrición

Sabemos que la alimentación juega un papel muy importante en la EP. Hay dos aspectos que debemos conocer y tomar en cuenta:
1. La dieta puede interferir con la adecuada absorción de la levodopa.
2. Una buena alimentación es importante para mantener el peso ideal
y conservar un mejor estado de salud.

Con respecto a la absorción de la levodopa podemos mencionar algunos aspectos que pueden ayudar a mejorar el tratamiento: Este medicamento se absorbe en el intestino delgado, pasa a la sangre y posteriormente al cerebro donde se transforma en dopamina. Todo este proceso se debe de llevar a cabo en poco tiempo, ya que la vida media de la levodopa es de 60 a 90 minutos, lo que hace que el fármaco desaparezca rápidamente de la circulación. Cualquier aspecto que propicie un retraso en la absorción impide que la levodopa llegue al cerebro y por lo tanto su eficacia disminuya.

Las proteínas de los alimentos retrasan la absorción del medicamento, ya que éste se absorbe en el intestino por medio de un mecanismo transportador a base de aminoácidos, los cuales interfieren con la levodopa en los sitios de absorción. Cuando se consumen al mismo tiempo alimentos ricos en proteínas, como la leche o la carne, junto con la levodopa, compiten con el medicamento y evitan que se absorba adecuadamente.

Muchas personas que consumen levodopa y experimentan fluctuaciones en sus síntomas, pueden mejorar si no consumen proteínas al mismo tiempo que la medicina. Lo anterior no implica dejar de consumir proteínas, sino simplemente evitar consumirlas al mismo tiempo que el medicamento.

Otro aspecto importante es el vaciamiento gástrico, ya que cualquier retraso provoca una menor absorción del fármaco.

Si tomamos la levodopa junto con alimentos que retrasan el vaciamiento, como las grasas, proteínas y algunos carbohidratos en exceso, el medicamento se tarda más tiempo en el estómago y por lo tanto, disminuye su absorción, lo que disminuye su eficacia.

El aumento de la acidez y los medicamentos anticolinérgicos (Biperiden, antidepresivos), también retardan el vaciamiento gástrico.

Por otro lado, una buena alimentación es muy importante para conservar el estado óptimo de nutrición. Se ha demostrado que los pacientes con EP pierden peso y presentan algunos indicadores de riesgo nutricio, como una cuenta total de linfocitos baja. Lo anterior se puede deber a una baja ingestión de alimentos o a un gasto energético elevado a causa de la enfermedad.
Es importante prevenir esta pérdida de peso, para lo cual se recomienda:
1. Que el paciente coma suficiente
2. Sentirse bien al momento de comer. Si se necesita más tiempo, es importante que sus familiares lo acompañen o tratar de prolongar la sobremesa.
3. Si existe algún problema para masticar o tragar, se debe modificar la textura y consistencia de los alimentos (picar o moler la comida).

Es importante conservarse en peso ideal, ya que la pérdida de peso puede traer muchos problemas, como desnutrición. El exceso de peso tampoco es recomendable, ya que podría empeorar la movilidad del paciente.

Consejos generales para la dieta.

Se recomienda que la levodopa sea ingerida por lo menos una hora antes de los alimentos. NUNCA se debe tomar el medicamento junto con alimentos ricos en proteínas (leche). Es recomendable tomarlos con jugos de frutas o te, con lo cual aseguramos su adecuada absorción.

Algunas veces, al inicio del tratamiento, el medicamento puede provocar náuseas o vómito. Si éstos son muy intensos se deberá dar un antiemético que el médico prescriba. Es importante no dejar de comer.

Se recomienda incrementar el consumo de FIBRA, ya que puede mejorar los movimientos intestinales y evitar el estreñimiento que es frecuente en este padecimiento. Los cereales integrales (pan, galletas, cereales), las verduras y las frutas son fuentes ricas de fibra. Además se aconseja consumir las verduras y frutas con cáscara.
Aumentar el consumo de frutas y verduras (variedad y colorido), ya que son un buen aporte de vitaminas y minerales.
Moderar los alimentos de origen animal y derivados. Reducir las grasas animales, para así disminuir el colesterol y evitar enfermedades cardiacas. Los alimentos que contienen menor cantidad de grasas son el pescado, el pollo sin piel y los productos descremados. Hay que preferir aceites vegetales (cártamo, maíz, girasol o de oliva). Evitar la manteca y la mantequilla. Consumir los alimentos de preferencia asados, cocidos, hervidos u horneados, evite freír.
Evitar el exceso de colesterol. No más de dos yemas de huevo a la semana
Se recomienda disminuir el consumo de sal; utilizar muy poca en la preparación de los alimentos y no añadir más a nuestra comida. La sal favorece la manifestación de problemas cardiacos y de hipertensión arterial.
Evitar los azúcares refinados o los productos como refrescos, dulces, pan dulce, helados, chocolates, etc.
Moderar el consumo de irritantes, como cafeína y alcohol.
Consumir suficiente agua (dos litros diarios).